Quitémosle al tópico el sujetador

Estamos hartos de oír y leer tópicos. Un ejemplo: los viejos verdes que manosean a las jovencitas, ya sea en el metro, las colas de Port Aventura, o en las manifestaciones contra la guerra. Sin duda, estas falsedades surgen por el filón de estas historias entre los lectores y el aprovechamiento que de éste hacen los medios de comunicación. Lean, como muestra, la siguiente información. Miami (EEUU), 21 abr (EFE).- Un septuagenario que se hacía pasar por médico y ofrecía palpaciones mamarias gratis a domicilio fue detenido por supuesta agresión sexual a dos mujeres, informó hoy la policía del condado de Broward, en el estado norteamericano de Florida. Esta es una de esas informaciones que dibujan una sonrisa en el lector. Un septuagenario yanqui que magrea pechos. Sólo la variable que el viejo en cuestión tuviera rasgos asiáticos podría provocar más risas ante tal cuadro. Pero el racismo inconscientemente aceptado hacia lo oriental es otro tema. El caso es que nos hace gracia el hecho de que un hombre de edad avanzada siga teniendo un apetito sexual de tal magnitud que incluso le compela a cometer delitos en aras de ser satisfecho. En ningún caso, por lo visto, se ha pensado en el favor que este buen hombre, porque desengañémonos, ser pervertido para los no católicos no niega la bondad (todo lo contrario es signo de una envidiable inteligencia emocional), hace a tantas mujeres cuyas mamas, con o sin cáncer, nunca son manoseadas como deberían. Ni tampoco, por ende, acariciadas o, en el mejor de los casos, lamidas. Philip Winikoff, de 76 años, entró el pasado miércoles en un complejo de apartamentos de la ciudad de Lauderdale Lakes provisto de un maletín médico, (a saber, provisto de un teléfono móvil, una agenda para apuntarse los teléfonos, condones-porque un hombre nunca deja de tener esperanza en sus nadadores y si no que le pregunten a Papuchi- una cubitera para poner duros los pezones de sus víctimas alegando algún tipo de tratamiento alternativo y, por qué no, lubricante) según el portavoz policial Hugh Graf. El falso doctor (lo cierto es que sea o no licenciado en medicina, con más de setenta años tanto da y, de hecho, la inteligencia de la mujer no queda muy bien parada si ninguna de las afortunadas no pensó que ese hombre no tenía edad sino de estar jubilado) llamó a la puerta de una vivienda, donde una mujer de 36 años, tras escuchar la oferta de exploración de senos gratis, le permitió la entrada (este perfil de mujer pertenece al que me he referido anteriormente. Claramente, esta mujer esta necesitada, si no se hubiese negado porque ya se habría hecho exploraciones en la consulta de su ginecóloga; porque cuando están servidas eligen siempre a una mujer). Una vez en el apartamento, el septuagenario, tras palpar los pechos de la mujer, se llevó la mano a sus genitales y se lanzó sobre ella, según Graf. La mujer pudo deshacerse de él (difícilmente el médico hubiera podido perpetrar un enganche firme con la mujer teniendo en cuenta su edad y, en consecuencia directa, la de su miembro) y llamó de inmediato a la policía, pero cuando los agentes aparecieron, el falso doctor había huido (esperemos por el bien de los centenares de jubilados de ese complejo de apartamentos para jubilados que el señor huyera con los pantalones puestos. Que pudo huir sin andador parece claro, o si no la policía le hubiese encontrado con más facilidad). La siguiente víctima fue otra mujer, de 33 años, que residía en el mismo complejo de apartamentos y que pasó por la misma experiencia de palpación mamaria y posterior agresión sexual (aquí no consta que llamara la policía por lo que nuestro hombre hizo feliz a otra fémina provista de unos deseos sexuales que la sociedad no va a cubrir y que su genética, algo lenta, aún no ha eliminado). Finalmente, el falso médico, que trabaja en un concesionario de vehículos, fue detenido el jueves en el bloque su viviendas. Y sin oponer resistencia, una forma de actuar que, seguro, había aprendido de las estéticamente desatendidas de su “víctimas”. Madre naturaleza, por favor, dale un toque a la genética e introduce los cambios pertinentes. |

1 Comments:
Que forma tan bella de mantener una actitud vitalista y jovial frente a la vida, justo en el momento en que uno ve más cercana la muerte! Este hombre merece todo nuestro respeto y admiración. Mientras otros tipos de su edad pasan el tiempo mirando edificios en construcción o jugando a la petanca, él manosea pechos de trentañeras. Brillante! Por lo que respecta a las mujeres a las que "tocó", si eres tan mentecata de creer que se hacen revisiones de mama gratuitas y a domicilio, pues casi que lo mínimo que puede pasarte en la vida va a ser esto. Menos mal que no se hizo pasar por ginecólogo. Supongo que nuestro supuesto doctor lo tendrá en cuenta cuando lleve a cabo futuras tretas sexuales. En cuanto al comentario de que algunas mujeres agradecerían este tipo de visitas, ya que no han logrado encontrar voluntarios que puedan satisfacer sus perentorias necesidades de, digamos, cariño, sólo decir que tales mujeres no existen y que, si se pide con educación, siempre podrá encontrarse a alguién que ayude a calmar este tipo de apetitos. De esto puedes estar totalmente segura: lamer, estrujar y acariciar nunca será un problema.
Publicar un comentario
<< Home