Crítica libro: Ya no sufro por amor
Ya no sufro por amor es un menú de mediodía dentro de la carta literaria de Lucía Etxebarria. En esta guía para no sufrir por amor perdemos a la Lucía autora, de la cual sólo encontramos las migajas. Se intuye su irreconocible tono, pero se apaga su estilo natural y despreocupado por el talante de producto de consumo fácil y sencillo que es este libro.
Las lectoras habituales de Etxebarria quedarán atónitas al percibir que se trata de un Manual de Autoayuda, el único libro de su obra que compraría la mismísima Bridget Jones, prototipo de mujer obsesa y sumisa, harto criticada por la autora en sus anteriores trabajos.
Ya no sufro por amor es en parte un anecdotario de historias y relaciones anónimas, aunque identificables en el entorno de Lucía Etxebarria. Y es precisamente en esas piezas donde se entrevé el potencial narrativo de la autora, cuya prosa fresca y sin prejuicios por todos conocida queda apagada en el resto de páginas como consecuencia de la encorsetada estructura del libro. Como es habitual en los manuales, aparecen constantes decálogos, enumeraciones y clasificaciones, siendo cada capítulo susceptible de ser publicado en las páginas de alguna revista ‘para mujeres’ pero en ningún caso merecedores de la autoría de la ganadora del Planeta.
Entre lo loable está la moraleja del quiérete a ti misma, que Lucía repite y repite aunque, como ella reconoce, no sea el mejor ejemplo. Sufrir por amor y Cómo apuntalar tu autoestima, son los dos grandes bloques de esta obra en que Lucía se ha dejado tentar por la psicología y la sociología. Siendo éstas, dos disciplinas que ya se han prodigado hasta la extenuación por el camino del las relaciones personales en general, resulta obvio que Lucía no nos descubre aquí la sopa de ajo. En lugar de eso, o de ilustrar el tema de alguna forma original o ceñida al tema que ella conoce, la literatura, la autora vuelve a detenerse en los lugares comunes del desamor, para lo que es imprescindible volver a tirar de los arquetipos de mujer de siempre.
Por todo ello, quizá la parte más interesante sea la tercera, en la que Lucía desmenuza y ejemplifica en series como Betty la Fea, Friends o Aquí no hay quien viva, los comportamientos enunciados en el libro, ya que aquí sí la autora nos habla desde su original yo y nos interpreta el mundo desde su interesante tamiz personal.
Mención a parte merece el estupendo ilustrador Álvarez Rabo, uno de los historietistas más celebres de la pasada década. En Ya no sufro por amor, fiel a su estilo, resulta tan cómico y neurótico como su autora, a quién también le encantaron sus dibujos en el estupendo cómic: A las mujeres no les gusta follar, que merece una revisitación.
Etxebarria es la coordinadora de la colección Astarté, de ediciones Martínez-Roca, que inaugura su Ya no sufro por amor, y que cuenta con las plumas nacionales de María Frisa, José María Mijangos y Silvia Uslé, entre otros. Además, la colección también incluye las traducciones que de David Henry Sterry y Emily Maguire han hecho Ramón de España e Irene Zoe Alameda.
La ganadora del planeta ya está ultimando su nuevo libro, que al parecer tendrá mucho que ver con éste. Eso sí, el que viene lo hará en formato de novela, único resorte donde encontrar la frescura del estilo narrativo de la autora, allí donde se produce el milagro en equilibrio de su prosa, ya saben, un alegato generacional femenina.
Las lectoras habituales de Etxebarria quedarán atónitas al percibir que se trata de un Manual de Autoayuda, el único libro de su obra que compraría la mismísima Bridget Jones, prototipo de mujer obsesa y sumisa, harto criticada por la autora en sus anteriores trabajos.
Ya no sufro por amor es en parte un anecdotario de historias y relaciones anónimas, aunque identificables en el entorno de Lucía Etxebarria. Y es precisamente en esas piezas donde se entrevé el potencial narrativo de la autora, cuya prosa fresca y sin prejuicios por todos conocida queda apagada en el resto de páginas como consecuencia de la encorsetada estructura del libro. Como es habitual en los manuales, aparecen constantes decálogos, enumeraciones y clasificaciones, siendo cada capítulo susceptible de ser publicado en las páginas de alguna revista ‘para mujeres’ pero en ningún caso merecedores de la autoría de la ganadora del Planeta.
Entre lo loable está la moraleja del quiérete a ti misma, que Lucía repite y repite aunque, como ella reconoce, no sea el mejor ejemplo. Sufrir por amor y Cómo apuntalar tu autoestima, son los dos grandes bloques de esta obra en que Lucía se ha dejado tentar por la psicología y la sociología. Siendo éstas, dos disciplinas que ya se han prodigado hasta la extenuación por el camino del las relaciones personales en general, resulta obvio que Lucía no nos descubre aquí la sopa de ajo. En lugar de eso, o de ilustrar el tema de alguna forma original o ceñida al tema que ella conoce, la literatura, la autora vuelve a detenerse en los lugares comunes del desamor, para lo que es imprescindible volver a tirar de los arquetipos de mujer de siempre.
Por todo ello, quizá la parte más interesante sea la tercera, en la que Lucía desmenuza y ejemplifica en series como Betty la Fea, Friends o Aquí no hay quien viva, los comportamientos enunciados en el libro, ya que aquí sí la autora nos habla desde su original yo y nos interpreta el mundo desde su interesante tamiz personal.
Mención a parte merece el estupendo ilustrador Álvarez Rabo, uno de los historietistas más celebres de la pasada década. En Ya no sufro por amor, fiel a su estilo, resulta tan cómico y neurótico como su autora, a quién también le encantaron sus dibujos en el estupendo cómic: A las mujeres no les gusta follar, que merece una revisitación.
Etxebarria es la coordinadora de la colección Astarté, de ediciones Martínez-Roca, que inaugura su Ya no sufro por amor, y que cuenta con las plumas nacionales de María Frisa, José María Mijangos y Silvia Uslé, entre otros. Además, la colección también incluye las traducciones que de David Henry Sterry y Emily Maguire han hecho Ramón de España e Irene Zoe Alameda.
La ganadora del planeta ya está ultimando su nuevo libro, que al parecer tendrá mucho que ver con éste. Eso sí, el que viene lo hará en formato de novela, único resorte donde encontrar la frescura del estilo narrativo de la autora, allí donde se produce el milagro en equilibrio de su prosa, ya saben, un alegato generacional femenina.

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